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La otra mitad
... y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.
-Federico García Lorca-
Todos los días
se rompe un arco iris
y la sangre rebalsa
el alarido anónimo.
Yo digo:
¡Ay de las vidas
irredimibles!
Un sollozo resignado
quema árboles humanos.
Es así.
Nuestro mundo se aroma de martirio
donde las buenas intenciones
son lágrima y condena
porque se ha de vivir perdonando
cementerios.
Larissa Orellana - Francia
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