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Calor que me arrebata
Cuanto odio ese calor, cuanto
cuánto daño deja y quema hasta las almas de mis hermanos
mentes aberrantes que aniquilan mis bosques
mentes insanas que redundan en la faz de la tierra
Y promueven mi desilusión
Con tu fuerza arrasas hasta con el suelo
Son decenios de espera para que nuevamente florezcas
Arde tu follaje y tus nidos
Fuego y viento
Viento y fuego
Alianza que desespera
Arde la miel y el trabajo de la obrera
arde la casa, arde la vida
arde el hogar de la Arañita y la Comadreja
del Conejo y del Ratón
de la Ardilla, del Jabalí y la Culebra
del Tucán, del Quetzal y la coneja.
Pastizales, sotobosques y ecosistemas
Ceibos, Tamarugos y el hermoso Abeto
Coihues, Encinos y Ñire
Raulí, Arrayan y la noble Rosa Mosqueta
Lluvia de fuego
Lluvia que quema
El Colibrí, el Tapir y el Jilguero
El Ciervo, la Gineta y el oso hormiguero
El Búho el lobito y el caracol
Sus casitas sucumben ante el bullidor
ante el homo sapiens
ante el emperador.
Me costó comprender
Me costó aceptar
que era la mano hermana
por gozo, gusto o ignorancia
la que inicia el vendaval
Dios, cuánto dolor deja y con ella mi confirmación
Del fracaso de mi especie
Puesta aquí por el Creador.
Marcela Norambuena L. - Chile
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